Sin cassette para una agenda propia.
1) Psicoanálisis en Lengua Castellana: fijar agenda
Psicoanálisis en lengua castellana es un modo de ubicar que hay ciertos términos que Lacan critica en un determinado momento para romper o reorientar alguna cuestión, y pero que no por eso quedan automáticamente prohibidos: es el caso de la contra-transferencia (que Lacan critica y ubica el deseo del analista). Pero lo cierto es que el dato contratransferencial para el analista, es un excelente indicador clínico en la transferencia, y por ejemplo, no es lo mismo el quedar descolocado por algo frente a un paciente, que el sentir alguna molestia: son dos indicadores distintos. O incluso también como hemos dicho, con la noción de narcisismo, que queda reducida a la especularidad del yo, cuando para Freud es algo mucho más serio y complejo, dado que es un destino pulsional. Es decir que hay un olvido de Freud (o una represión de él) y una literalización de Lacan. Es decir que en esta propuesta intentamos revisar los temas olvidados, reprimidos, como un modo de intentar fijar prioridades y crear nuestra agenda dentro de la comunidad analítica.
Por otro lado otra función de Psicoanálisis en Castellano tiene que ver como algo de la práctica: ¿cómo hablamos los analistas? Es decir, cómo hacemos para sacarnos el cassette. Esta idea de contarnos el psicoanálisis de otra manera, tiene que ver fuertemente con el impulso y la formación que nos ha transmitido Carlos Quiroga quien al igual que Germán García, son dos personas que desde siempre se han interesado en la formación de los analistas. Y este punto además de modificar nuestra forma de pensar y atender, toca la política, cuando decimos que Lacan no sólo relee a Freud sino que lo traduce, tiene que ver con algo muy concreto: no sólo rectifica algunos términos sino que impone otros, y esta imposición de términos que no tiene que ver son la fuerza sino con la persuasión y la potencia, son operaciones políticas; lo sepamos o no. Esto condiciona a quienes leemos y a quienes no, etc, es decir ordena el mercado. A partir de esto habíamos planteado dos ejes en relación que eran política y clínica.
La erudición de Lacan provoca una relación al saber que es profundamente sugestivo y garpa mucho. Para decirlo en castellano: sólo los que nos formamos como analistas solemos bancarnos en la relación analítica muchas más cosas que una persona que no es del palo, se va de un análisis más rápido. Por eso dos temas que hemos venido estudiando son la sugestión y la mímesis. Es impresionante como todavía hoy generaciones de analista de treinta años hablan igual que generaciones de analistas de 80 años. Justamente no es lo mismo la mímesis que la identificación. En todo caso, ciertas posiciones miméticas hoy cómo eso puede devenir en la caída de una identificación o mejor, su constitución retroactiva, es también un trabajo actual del análisis, así como tampoco es lo mismo la identificación en función de un ideal que la identificación al superyó puro que Freud llamó identificación narcisista. Toda esta serie de identificación y mímesis, es la que podríamos sintetizar en la oposición canibalismo e incorporación que está muy bien desarrollada en el libro de Carlos Quiroga Cadáver insepulto, venganza y muerte.
2) Orígenes del Estado Argentino.
Dicho esto, ahora sí formalmente arrancamos con algunas ideas de este segundo encuentro. Hay una cuestión que conviene recordar y poner en relación para pensar algunos fenómenos. Como hemos posteado, Psicoanálisis en castellano implica conocer algunos movimientos que llevan ya mucho tiempo y que a veces por desconocerlos pensamos que son actuales y en absoluto es así. Por ejemplo la creación del Estado Moderno ya viene con una relación directa con un rechazo de someterse a la ley del padre, y por eso más bien prima la relación entre hermanos, es decir a lo colectivo. Incluso antes de la creación del psicoanálisis, lo que hoy vemos como caída del padre, en realidad viene desde hace mucho tiempo (en todo caso podemos diferenciar la relación al ideal si se quiere, en esta época si es distinta o no). A partir de la modernidad, en el contrato social el soberano es la sociedad misma.
Touraine en Crítica de la modernidad ubica que la sociedad moderna en sí misma es por definición difusa, se lo suele definir como caída del régimen del antiguo orden, de la monarquía absoluta: Es decir que el Otro absoluto ya no es el de la sociedad moderna, sino el de la monarquía. Pero además pensemos esto a nivel de la tradición, dado que si la tradición argentina es difusa, ya está trazada porque en su constitución misma de la fundación de la Argentina como tal, está atravesada por estas coordenadas de la creación del estado moderno. Si bien nosotros tenemos el problema de las etnias, los mestizos y los criollos y demás, hay por otro lado algo inespecífico que toca este pasaje de por sí del antiguo régimen al estado moderno, y que no es exclusivo de la Argentina.
Otro libro importante que se llama Historia de las ideas en la Argentina, de Oscar Terán, son unas clases que dicta que son impresionantes, y que no podemos desconocer para comenzar a pensar ciertos debates culturales y como inciden incluso en lo que vamos a empezar a introducir del psicoanálisis en nuestra lengua. Hay una idea que mencionamos que Germán García retoma, y es que la Revolución de Mayo se da sobre el fondo de la crisis del imperio español. Recordemos que los criollos son los españoles nacidos en américa, y otro punto muy importante que marca Terán es que la revolución francesa, a diferencia de la inglesa o la americana, se fundan sobre el borramiento de la antecedencia y la historia, resignifica la noción de revolución como punto cero, desafío moderno de autoproclamarse (Venezuela, Bolivia, Perú, etc). La sociedad moderna es autorreferencial, como segunda característica entonces.
Este libro retoma respecto de la conocida generación del ´37, donde por ejemplo Sarmiento es hijo de esta misma idea porque produce una operación muy interesante, que trabaja muy bien De Certeau en Política de la Lengua -es que el francés que es considerada la lengua culta en detrimento de los dialectos de las provincias de Francia-, entonces Sarmiento no sólo lo traduce, sino que lo traslada para que los mestizos puedan entenderlo, produce un efecto de interpretación que retomaremos en un momento.
Hago un paréntesis para ubicar esta misma operación en el psicoanálisis, esto mismo comenta Milner que le pasa a Freud y a Lacan, dado que es verdad que la lengua es la política, así también como que la política influye en la lengua: Freud vacila en ir a Londres exiliado porque sabía que el alemán no sería más la lengua madre del psicoanálisis. Y Lacan también, Milner dice que cuando Lacan traduce al francés el psicoanálisis no sólo se sirve de la lengua francesa sino que modifica la lengua francesa para aplicarlo al psicoanálisis. En este sentido también recomiendo leer “Problemas de la Práctica Psicoanalítica” que es la correspondencia de Freud con Edoardo Weiss. Se ven dos cosas, cómo Freud cuidaba mucho al psicoanálisis a quien se lo ofertaba y a quien no, y como entendía que había personas por las cuales no se podía hacer nada. Y por otro lado, cuando Weiss quiere traducir la interpretación de los sueños y psicopatología, Freud le responde que le parece lógico que ponga ejemplos suyos en su lengua sobre las formaciones del inconsciente.
Otra característica importante entonces, volviendo a la generación del 37, es que Alberdi le imprime la excepcionalidad, otra característica del ser argentino, “somos únicos”, hay algo inclasificable del ser argentino que tiene su génesis en la creación del estado moderno y el corte con el antiguo régimen, y la otra característica del ser argentino que se da mediante esta excepción resulta de pensar este estado-nación de Sarmiento, pero le agrega la noción de excepción de Adam Smith, donde la nación argentina está destinada a imprimir su sello entre las grandes naciones del mundo (incluso los peronistas hablamos de grandeza de la nación), y más ahora que somos campeones del mundo.
3) Vanguardia y traducción inexacta. El deseo del traductor, Borges y Lacan
Hay un tercer libro para empezar a virar hacia la argentina de Ricardo Piglia que recomiendo que se llama Las tres vanguardias: Saer, Puig, Walsh. Y agrega un elemento muy importante para pensar esta dificultad que empezamos a situar este corte abrupto del estado moderno, la antecedencia y la tradición, y es justamente la idea de vanguardia, la vanguardia es un corte arbitrario que rompe con una cadena e introduce otra. Para Piglia la vanguardia es como la noción de Construcciones en psicoanálisis: la tradición la vamos a tener que construir. Ahí tenemos la operación de Borges en El escritor argentino y la tradición, que es un texto contra Borges mismo, contra El Idioma de los argentinos donde Borges mismo se había criollizado excesivamente, entonces sale luego a decir que la tradición no es hablar más argentino necesariamente. Psicoanálisis en lengua castellana no tiene que ver con hablar como el barrio. La arbitrariedad de la vanguardia para Piglia y para Borges la encuentran en Macedonio Fernández “La primera novela buena” “La última novela mala” es lo que sucede con el Museo de la novela de la eterna.
A propósito de esto, Borges tiene un texto hermoso que se llama “Las dos maneras de traducir” donde compara la traducción literal con una estrofa de Martín Fierro y otra por perífrasis, donde ubica la necesidad interpretativa:
El gaucho más infeliz
Tenía tropilla de un pelo.
No le faltaba un consuelo
y andaba la gente lista.
Tendiendo al campo la vista.
Sólo vía hacienda y cielo.
Es interesante porque la necesidad interpretativa sexualiza al traductor, es decir que el deseo del traductor se pone en juego en tanto aparece sexualizado. Lacan ubica en la entrevista que le hacen de la revista Panorama acerca de si Freud ya estaba superado y termina diciendo justamente que el deseo de Freud nos concierne a cada uno, es decir que cuando Ítalo Calvino dice que los clásicos son los autores no viejos, sino los que no terminan de decir, es que nos concierne, si no sentimos que Freud nos habla, tamos fritos. Esto es importante porque marca cierto pasaje del impersonal. Volveremos sobre esto. Pero es importante me parece situar que en la traducción está en juego no sólo la interpretación sino además lo sexual. Otra forma de sostener el tiempo es que lo sexual no sucumba a la sexualidad podría pensarse, o dicho de otra manera, la abstinencia del analista es sobre la sexualidad, pero no sobre lo sexual.
4) Inhibición: objeto exterior. El tiempo del impersonal (Carácter e Inhibición)
Es importante trazar una diferencia de orden clínico que nos deja en la puerta para seguir avanzando. El problema del adentro y el afuera en el psicoanálisis tiene su historia, no sólo a nivel teórico, sino también del lazo analítico y del propio análisis: el carácter o la inhibición son las posiciones subjetivas donde el yo claramente es otro. La inhibición no es no poder hacer algo, eso puede ser un síntoma.
Cuando Freud comienza a pensar la diferencia entre inhibición y carácter es para intentar sintomatizar el carácter, posición que llega ya con cierto pesimismo luego en Análisis terminable e interminable. Pero lo que podríamos decir del carácter como aseveración del ser es que expone que lo más propio es lo más ajeno, esto es importante porque es la presentación clínica por excelencia hoy día. Es decir que hay algo de la inhibición que se encuentra en profunda relación con una modalidad de la satisfacción pulsional que queremos llegar a pensar.
5) Síntoma: Voz activa y voz pasiva. La fantasía.
Otro punto importante cuando trabajamos las fantasías era empezar a ubicar que hay fantasías y su relación al síntoma, esta diferencia reside en que la apertura hacia esa otra escena, que es la del síntoma de las formaciones del inconsciente, ubicar que el síntoma neurótico bascula siempre entre voz activa y pasiva. Si estamos envalentonados somos unos genios, voz activa: si andamos un poco tirados, quedamos en voz pasiva. De lo que nos tenemos que privar los analistas es justamente de quedar en una especie de reconducción del sujeto de la voz pasiva a la voz activa, puesto que lo más interesante es que nos olvidamos de la voz media, que Freud trabaja y Lacan subraya justamente la voz donde aparece el sujeto.
Germán García rescata de Lacan en Instancia de la Letra la sentencia de que hay una retórica del inconsciente, si podemos hacer una traducción de los mecanismos de defensa que Ana Freud trabaja con las figuras retóricas del discurso. Esta fue una de las ideas menos exploradas que nos han impulsado a esta convocatoria. Ahora bien justamente la diferencia entre retórica del yo y retórica del sujeto se ubica en el intento de que en el análisis tenemos que sostener la voz reflexiva, o media, que lo más curioso y paradójico resulta de que es la más impersonal. Es decir que a la retórica del inconsciente se le suma esa gramática pulsional del ello que Lacan retoma en el Seminario 14, la voz media es la movilidad analítica entre la voz pasiva y la voz activa aunque parezca paradójico. Dicho de otra manera, lo más impersonal es lo más personal muchas veces, dado que por ejemplo “Se pega a un niño” ahí tenemos un impersonal, y es lo que más concierne al sujeto paradójicamente. “Llueve” decimos en castellano, hay muchos verbos impersonales: cuando subimos en el ascensor y hablamos del clima con alguien enseguida aparecen los verbos impersonales, pero es justamente para mantener una distancia ética entre sujeto y objeto, respecto de una proximidad que es inminente e intrusiva. Es decir que lejos de lo que se piensa, hay una ética del impersonal que no hay que bastardear tan rápidamente. Por ejemplo, al expresar la parte por medio del todo: “El mundo entero lo dice”. El mundo entero no habla, lo dice cada persona. Medios de comunicación hablan a través del todo, es una forma clásica de imponer una idea. También sucede en la fantasía: “Todos los hombres son…” ahí tenemos ya la sinécdoque operando.
Veremos como aparece la hipérbole como expresión, es muy utilizada en el lenguaje popular la hipérbole como exageración: sonrisa de oreja a oreja. El personaje de Capusotto: Alberto Fitzcarraldo, su indignación (pasión del encierro por ejemplo en la cuarentena), ubica cómo se produce un pasaje del nombre propio al adjetivo indefinido por un ejercicio de la hipérbole también. Es decir que la hipérbole suele ser una figura retórica del indignado que transforma los verbos en adjetivos, llevádolos a posición de objetos exteriores. Como diría Freud, ¿cuál es la verdad de la voz reflexiva? Que el sujeto no es activo y el objeto pasivo. El sujeto es objeto también y viceversa, la retórica del inconsciente muestra el fracaso de la gramática del ello o su imposibilidad de cálculo.

Leyendo y asociando, sin extenderme mucho, algunas ideas que se me vinieron con la lectura: La traducción se produce automáticamente toda vez que algo de lo dicho por alguien, es oído por otro y
ResponderBorrarle concierne. Es decir cuando toca algún punto ajeno y propio, extranjero y habitante interno, al mismo
tiempo. En ese sentido las lecturas sintomáticas de la obra Freud son traducciones, porque dan cuenta
de un impacto en le lector, que hace pasar por su historia lo que lee movilizando defensas, recuerdos,
palabras. De ahí a decir que los síntomas son una especie de traducción en la que se inventa el
inconsciente hay un paso, pero me parece un modo de abordaje posible. Y no solo eso sino que
aumenta el valor de pensar un psicoanálisis en habla castellana por un lado, y por otro lado, de
rehabilitar la noción de contra transferencia. Es porque hay una lengua compartida, que podemos
escuchar a los pacientes. Pero por eso mismo me pregunto hasta que punto no debemos estar advertidos
de correr el riesgo de ilusionarnos con una lengua completa, común, cuando precisamente las palabras
son materia viviente, y que tocan por algún extremo el horizonte de lo real del sujeto. Sujeto histórico,
político, social, lo sepa o no.
Hoy una paciente se citó a si misma: “Cuando una verdad se calla, cae con el peso de la angustia
salpicando.” Así comienza un trabajo suyo de escritura. Me pareció un buen comienzo para una historia
que trata de contar una verdad, para lo cual el personaje deberá encontrar las palabras, a través de la
autora que se encuentra inventando la ficción, que le permita tramitarla.
La sesión giró luego en torno de su propio personaje, no el de la ficción si no el de la vida cotidiana, el
que muestra en su entorno familiar y social. Y eso también es verdad. Sin embargo la palabra
“salpicando” tiene aún mucho más que decir, repetí despacio sal picando, porque me pareció que
insistía, que ya la había escuchado dicha por ella aludiendo a sueños en los que la mierda salpicaba, y
ahora que escribo, se me escapó el sentido sal picando, aunque lo dije despacio no intente más que
remarcar, recién ahora pienso en los posibles sentidos: salir picando, salir rajando, escapar…
Salpicar, en castellano, es decir que algo te salpique tiene cierta referencia a la mierda que puede
desparramarse socialmente.
Hace algún tiempo, el año pasado, tuve la suerte de ir a ver La traducción, obra de teatro de Matías
Feldman, en ella, interpreto, que se confronta la imposibilidad del ser hablante de ser representado de
manera total, y que cuando “lo es” o cree serlo del todo, sin importar de que partido, de qué bandera, de
que tradición, las cosas se vuelven un poco totalitarias. Al final de la obra, el traidor, traductor se linkea
a la existencia misma del inconsciente, o para decirlo de otra forma (sin darle entidad al inconsciente)
al sujeto dividido, sujeto parlante.
Me interesa mucho la propuesta, agradezco el espacio.